NATACIÓN PARA BEBÉS: EFECTOS Y BENEFICIOS SOBRE EL NIÑO

La natación para bebés poco tiene que ver con el nadar o el aprender a nadar, ya que, los niños son demasiado pequeños para adquirir y desarrollar autonomía en el agua y alcanzar los movimientos de la natación.
hemos podido comprobar la gran cantidad de beneficios que reporta esta actividad al bebé y entre las que cabe destacar, el importante desarrollo psicomotor; adquiriendo una mayor coordinación motriz, localización propioceptiva e integración kinestésica, además de facilitar movimientos y experiencias motrices que le conduzcan a un aumento del repertorio motor, asimismo, ayuda al fortalecimiento del sistema cardiotorácico, aunque, no obstante es trascendental destacar la regulación del tono muscular, muy importante para la estática, el equilibrio y el movimiento y en último término se obtiene una mejora de las relaciones afectivas entre los padres y el infante.
Es necesario recalcar el aumento del desarrollo de la capacidad intelectual, ayudando a los niños a ser más creativos y observadores, por lo que la literatura consultada recomienda la práctica de esta actividad durante los primeros meses de vida del infante.
La natación para bebés es uno de los mejores métodos de estimulación temprana, ya que, en un ambiente de juego y placer, aporta beneficios importantes sobre el bebé debido a los componentes físicos (agua, movimiento, calor) que contiene esta actividad.

Matronatación y actividades acuáticas

 Natación para bebés, hidroterapia, matronatación y actividades acuáticas

Vamos a hacer hincapié en los beneficios que tiene la práctica de actividades acuáticas en el infante.
Lo que llamamos natación para bebés poco tiene que ver con el nadar, o al menos con lo que la mayoría de personas entienden por aprender a nadar, ya que este planteamiento no se podrá lograr hasta los 4 ó 5 años debido a que los niños no tienen, generalmente, un nivel suficiente de desarrollo para desplegar autonomía en el agua y adquirir los movimientos de la natación. Por lo tanto, hay que aclarar que, una cosa es el disfrute y el deleite y otra muy distinta aprender a nadar. No obstante los bebés menores de un año se adaptan al agua más rápidamente que los niños mayores. El miedo al agua se adquiere conforme el niño va creciendo, así pues, mientras más tiempo esté apartado del agua, probablemente desarrollará sentimientos de desconfianza y hasta fobia, que posteriormente dificultarán en muchos de los casos, el aprendizaje de la natación. Ésto es algo que los padres deben tener claro, sin embargo, una encuesta realizada muestra que el motivo por el que los padres llevan a los infantes a la piscina en un 8.33% no es otro que la intención de que sus hijos aprendan las técnicas de la natación.
A los bebés parece no molestarles demasiado el medio acuático, al contrario, el rostro de felicidad refleja lo grato que les resulta el chapuzón. Y es que para ellos el contacto con el agua es, sin duda, una de las formas más divertidas de estimulación temprana, además según diversos autores la entrada en contacto con el medio acuático, no supone un gran impacto para el niño, ya que, es un medio al que el bebé esta habituado debido a que las características físicas del agua y su parecido con el útero materno durante el embarazo, por lo que no es extraño que después de pasar nueve meses en un ambiente líquido se sientan como “pez en el agua” cuando entran a una piscina. Ahí se mueven libremente, ejercitan su musculatura, desarrollan su motricidad gruesa y la confianza en sus capacidades. Si a eso sumamos cantos y juegos, la experiencia resulta, sin duda, enriquecedora.
Los recién nacidos están perfectamente dotados de una variedad de reflejos que hacen posible el progresivo desarrollo de una conducta adaptada al medio en que se desenvuelvan, en este caso el agua. Limitar las experiencias del primer año a la estancia en la cuna o en el cochecito de paseo significa reducir el desarrollo tanto físico como intelectual del bebé, en un período crítico de su vida. De este modo, todos los psicólogos y pedagogos reconocen la importancia de los primeros años en la vida del individuo y, a pesar de ello, seguimos sin prestar la atención necesaria hasta la entrada en la escuela.
El objetivo más importante de esta actividad se centra en reforzar el vínculo de amor y confianza entre la madre/padre y el bebé, haciendo que ambos compartan una experiencia original, única e irrepetible, fortaleciendo la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá. También se van a crear situaciones de juego dentro de un ámbito lúdico y recreativo y además tiene otros muchos beneficios de carácter físico sobre el bebé, que repercutirán muy positivamente en la formación del infante, ya que, el agua es un gran medio para realizar la estimulación temprana en el niño(4) . Los bebés se sienten seguros y disfrutan, debido en gran medida a que sus padres concentran su atención en ellos, por lo que, su sentimiento de independencia y autoconfianza aumenta, factores que pueden fomentar un incremento en su inteligencia.

Edad para la práctica

La edad para comenzar la práctica de esta actividad no esta definida, no obstante, es conveniente esperar hasta el cuarto mes de vida, ya que a esa edad termina de madurar el sistema inmunológico del bebé y las posibilidades de resfriados e infecciones como la otitis, se reducen notablemente, aunque por lo general se empieza con lactantes de edades a partir de 6 semanas. Los niños de esta edad todavía no son capaces de realizar todos los ejercicios del programa del curso, pero los aprenden pronto. Hasta entonces se practica más la familiariza­ción con el agua y los ejercicios que el lactante puede efectuar. Aunque es muy importante destacar que al final del primer año de vida es demasiado tarde para el inicio­ de la natación para bebés, ya que el reflejo de protección de la respiración ya ha involucionado.

RESULTADOS - La natación para bebés se define como una actividad juego-placer–estímulo–experiencia–afectiva.

La natación para bebés se define como una actividad juego-placer–estímulo–experiencia–afectiva. Aunque no es sólo el disfrute personal, sino también los distintos beneficios psicomotores, sociales y cognitivos que la práctica de ésta reporta sobre el bebé y que se detallarán en esta revisión.

Inmersión y reflejos

La inmersión y los reflejos que el niño conserva en los primeros meses de vida son la base de los beneficios que más tarde podrá alcanzar el lactante con la práctica de esta actividad.
La inmersión total se considera indispensable en el proceso de desarrollo y adaptación. Ésta se lleva a cabo en las primeras etapas, pero siempre va precedida de un ejercicio de sumergir al niño por encima del labio superior para que el bebé cierre la boca en contacto con el agua: el infante debe mantenerse en esa posición durante uno o dos segundos y luego el padre deberá reconfortarlo para darle seguridad. Solo debe realizarse cuando el bebé este tranquilo, relajado y sin brusquedad, en estas condiciones la experiencia no debe ser traumatizante.

Beneficios que aporta la natación en el bebé

De forma general está reconocido que, a través de las actividades acuáticas se provocan las siguientes ventajas sobre el individuo desde su más tierna infancia. Según Le Cammus esta actividad contiene efectos saludables en el terreno orgánico, neuro-perceptivo-motor, emocional y socio afectivo.
1-Aumenta el coeficiente intelectual. Está demostrado que los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea con lo que ya están aprendiendo a ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego del niño y este hecho repercutirá muy positivamente en aprendizajes futuros. Una gran cantidad de estudios han demostrado que la estimulación prenatal parece tener un efecto favorable sobre la inteligencia y el coeficiente intelectual (CI). Para dar un ejemplo, en el estudio "Proyecto Familia" conducido por la doctora Manrique, los bebés que recibieron una estimulación prenatal y postnatal correcta mostraron según la escala Stanford-Binet un promedio de 14 puntos por encima en el CI que los bebés que no fueron estimulados.
2-Desarrollo psicomotor. El bebé encuentra en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente, siendo mucho mayor la libertad y continuidad de movimientos. A muy temprana edad comienzan a tener nociones de desplazamiento y distancia de una gran riqueza y sensibilidad, lo que redundará en una mayor coordinación motriz. Además el agua da posibilidades de movimiento que no proporciona el ámbito terrestre. Esto hace que el bebé experimente un sin número de experiencias que enriquecerán sensiblemente su acervo motor.
3- Ayuda al bebé a relajarse. Porque elimina la tensión nerviosa y el estrés (debido a las propiedades anti estresantes y relajantes del agua).
4- Ayuda al sistema inmunológico.
5- Mejora y fortalece la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá. La realización de un programa acuático para un bebé le llevará, junto con sus papás a compartir situaciones ricas y profundas que no sucederían de otra forma pues se van a juntar las reacciones innatas e instintivas del bebé con las propias vivencias que genera la práctica de la natación, que sin duda ayudaran al conocimiento mutuo, alimentando el amor y orgullo de mamá y papá.
6-Inicia la socialización sin traumas en un ambiente lúdico y recreativo, desarrollándose como personas y su entorno de una forma natural. La convivencia en la piscina con otros niños le ayudarán a relacionarse mejor, además de que aprenderá a compartir y realizar actividades junto a otras personas. El niño adquiere más confianza para comunicarse y desarrollarse en grupo, ya que estará en constante contacto con instructores y niños.
7- Desarrolla las habilidades vitales de supervivencia.
8-Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio. La natación fortalece el corazón y los pulmones. Debido al trabajo respiratorio que se realiza en el agua se aumenta la eficiencia en la oxigenación y traslado de la sangre y favorece en el acrecentamiento del aparato cardiorrespiratorio (facilitando la respiración y oxigenación del organismo).
9- Ayuda al bebé a sentirse más seguro. Desde el aspecto psicológico, el niño aprende a conocer el agua, un medio que le es habitual. El dominio paulatino de este nuevo ámbito le va dando “seguridad e independencia”, pero una independencia responsable que le va ayudando a adquirir una cabal noción de sus posibilidades y limitaciones.
10- Desarrollo del aparato osteomuscular. Incrementa el rendimiento muscular, la movilidad y la rapidez.
11- Ayuda a la movilidad de la caja torácica. La presión del agua sobre la caja torácica ayuda a la potenciación de la musculatura respiratoria, además, la humedad existente en la piscina favorece la eliminación de mucosidades.
12- Mejora la movilidad intestinal e incrementa el apetito.
13- En niños hiperactivos ayuda a conseguir la relajación y el sueño.
14- El niño se siente protagonista de los juegos y actividades lo que le estimula y aumenta su creatividad
15- Ayuda a conseguir un correcto esquema corporal ya que el factor hidrocinético del agua provoca una mejora de la propiocepción y de la sensibilidad que redundará en una mejor coordinación y equilibrio.
16- En niños con patología que cursa con espasticidad es muy recomendable gracias a que la temperatura de la piscina ayuda a la disminución de la misma.
17- Elimina las prótesis durante la práctica de la actividad gracias al factor hidrostático del agua que disminuye el estrés entre las articulaciones y asiste a las movilizaciones.
18- En niños con hipotonía ayuda a mejorar el tono debido al factor hidrodinámico que permite una tonificación muscular en el desplazamiento en el agua.
Una vez nombrados los principales beneficios analizamos una encuesta publicada por Le Camus divulgando las razones más importantes por la que los padres acuden a la práctica de esta actividad con sus hijos:
Sobre 3000 padres encuestados a la pregunta”¿por qué acuden a natación para bebés junto a sus hijos?” la respuesta ha sido que llevan a sus hijos a las piscinas para evitar el posible miedo que los infantes puedan tener al agua en un 6.33%, el aprendizaje de la natación en un 8.33% (aunque como hemos dicho anteriormente esta es una razón desacertada), influir en el desarrollo psicomotor y en la estimulación temprana del niño (11.96%), proponer una actividad de placer y relajación para el infante y los padres (13.03%) un 26.20% ayudar al infante en la adaptación al agua y por ultimo un 33% por otros motivos.

Contraindicaciones

Las contraindicaciones a la práctica de esta actividad son pocas y algunas de ellas relativas ya que los niños van a encontrarse siempre bajo la vigilancia de sus padres, no obstante, las contraindicaciones más importantes encontradas han sido las siguientes: Enfermedades infecciosas o inflamatorias, enfermedades cardiovasculares no compensadas, enfermedades otorrinolaringológicas, enfermedades cutáneas, infecciones locales o heridas abiertas, epilépticos con grand mal, hidrofobias acentuadas.
Requisitos que debe de cumplir la piscina
La temperatura del agua deberá estar a unos 32 grados centígrados.
El nivel de cloración del agua deberá estar entre el 0,5 y el 0,6 por ciento (frente al 1 por ciento en las de adulto).

CONCLUSIÓN

Entre los resultados de interés encontrados es importante destacar el aumento del coeficiente intelectual hasta en 14 puntos con una correcta estimulación prenatal y postnatal además de los otros muchos beneficios redactados anteriormente. Por lo que concluimos que la práctica de esta actividad se ha convertido en los últimos años en una de las más utilizadas para la estimulación temprana postnatal tanto en infantes con patología como sin ella.
Otra de las conclusiones más importantes a la que podemos llegar son, que los beneficios de la natación en el bebé deben ser conocidos por el fisioterapeuta gracias al amplio conocimiento de los medios físicos y de las propiedades del agua que este profesional ya conoce. Partiendo de esta base, se puede abrir un campo para el estudio de esta actividad por parte del fisioterapeuta donde este profesional tiene aún mucho que decir y donde no debe quedarse rezagado ya que es otra de las muchas salidas profesionales que ofrece esta titulación.